La Disciplina de la Paciencia

Algunas personas dicen: “Señor hazme paciente, pero hazlo ahora mismo”. La paciencia es lo más difícil de aprender. Pero si usted quiere crecer, eso requiere mucha paciencia. Dios ha establecido que la madurez es un proceso lento no una experiencia instantánea. La impaciencia es usualmente una marca de inmadurez, así lo dice Santiago 1:4 “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. A veces nos quejamos de que los niños son impacientes, pero los adultos también  lo somos. Veamos estos casos en La Palabra.

Abraham se cansó de esperar la promesa de su hijo prometido, así que se apuró y tomó a Agar y tuvo su hijo Ismael. Nosotros estamos sufriendo su impaciencia hasta el día de hoy, los conflictos entre los judíos y los árabes.

Moisés se impacientó y mató a un hombre, esto le llevó a tomar un postgrado en el desierto, por cuarenta años. Años más tarde se impacientó nuevamente y le pegó a la roca perdiendo su ticket de entrada a la tierra prometida.

Por qué será que la Biblia nos advierte en Salmos 32:9 “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento…” ? Porque la mula es terca y tiene la tendencia de echarse para atrás. Los caballos son impulsivos y quieren salir siempre desbocados, corriendo. No se debe hacer ni lo uno, ni lo otro; debemos de ser pacientes… Claro, hay diferentes tipos de personalidades, de caracteres, pero todos tenemos que admitir, que nos cuesta esperar en El Señor.

Cuando Dios nos hace esperar es porque generalmente El nos esta preparando para algo mejor.
Por ejemplo: A Dios le tomó trece años preparar a José para que fuera Primer Ministro en Egipto.
Dios también invirtió dieciocho años preparando a Moisés para cuarenta años de servicio. Podemos notar que David era un joven cuando Samuel lo ungió como Rey de Israel, pero David tuvo que sufrir mucho, pasar por pruebas, dificultades antes de ascender al Trono. Como resultado de todos estos años de preparación salen las preciosas joyas de los Salmos de David.

Y nuestro mayor ejemplo es Jesucristo, le tomó treinta años para ministrar solamente tres años.
Jesucristo pacientemente obedeció la voluntad de su Padre mientras desarrollaba su ministerio público, en Juan 2:4 Jesús respondió: “Aún no ha venido mi hora”; y en Juan 11:9 “No tiene el día doce horas?”.

Dios tiene su tiempo y sus propósitos y si no nos sujetamos a su tiempo, entonces perderemos que El desarrolle su propósito en nuestra vida. El tiempo más difícil para ser paciente es cuando estamos pasando por el horno de prueba. Dios no siempre nos explica el QUE esta haciendo en nuestra vida o el POR QUE lo esta haciendo. En Hebreos 6:12 nos dice … sean imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” y en Hebreos 10:36 “porque es necesario la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

Cuando pasamos por pruebas nos debemos reconfortar sabiendo que nuestro Padre está cerca de nosotros y que esta trabajando con nosotros, por nosotros y en nosotros para alcanzar sus propósitos en nuestra vida, el saber esto nos debería animar, pero como quiera nos impacientamos, verdad?

Practique la disciplina de la paciencia y recuerde si Dios logra que Usted sea un creyente paciente, entonces El podrá mas fácilmente cumplir sus propósitos en usted. Pero recuerde la Universidad de la Paciencia nunca produce Graduados, ni grados honoríficos, de “Summa cum laude”. Usted debe seguir desarrollando su paciencia toda la vida…

Así que queridos lectores “Tened vosotros paciencia, y afirmar vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca”. Santiago 5:8

Hasta la próxima mis amados hermanos y ténganme paciencia, hasta recibir el próximo artículo.

Licda.Yenory Gómez

Educadora de Salud

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