Sentimiento o Convicción

El peregrinar del creyente en esta tierra esta marcado con esfuerzos muy conscientes tocante a la realidad de la vida. Las demandas de Dios solo pueden ser obradas en fe y El mismo ya lo ha dicho: “sin fe es imposible agradar a Dios”, por tanto todo cuanto hacemos será el producto proporcional de nuestra fe.

Detengámonos por un momento a pensar en la orden que le dio Dios a Abraham sobre sacrificarle su hijo, el que amas, anota el autor bíblico. A eso es a lo que llamamos “Servir a Dios con las manos abiertas”. Esta expresión significa que todo es de Dios y que El lo ha puesto en nuestras manos, pero éstas no deben estar cerradas, como si lo que tenemos es nuestro, sino abiertas, para que cuando Dios requiera lo que nos ha otorgado no haya violencia, sino que El dispone libremente. Cuando nuestras manos están cerradas y Dios determine tomar algo que nos ha dado, entonces habrá dolor y aflicción el proceso será más doloroso porque Dios siempre tomará lo que es suyo.

Abraham puso solo una cosa en su mente y corazón, “tengo que obedecer a Dios a pesar de mis sentimientos y deseos”. La verdad es que muchas veces no deseamos hacer la voluntad de Dios y la mayoría de las veces no nos nace el obedecer a Dios porque no lo sentimos, pero lo más importante siempre será doblegar nuestra voluntad en dirección de agradar a Dios. El apóstol lo diría así: “golpeo mi carne y la pongo en servidumbre”.

Para hacer esto tenemos que imaginarnos el cuadro; probablemente Sara le preguntó a Abraham que a donde iba que iba a hacer, presumo que Abraham solo le dijo lo que ella podía manejar, no le declaró la petición de Dios. El mismo Isaac en un momento en el camino le dijo: tenemos la leña y el fuego ¿Dónde está el sacrificio que ofreceremos? Igualmente Abraham solo le respondió lo que necesitaba saber: “Dios proveerá” Hacer la voluntad de Dios es algo tan serio que no hay que estarla anunciando, porque al anunciarla probablemente nos llamen locos o nos estorben para hacerla. La voluntad de Dios simplemente se ejecuta por convicción porque en los resultados Dios siempre es glorificado. Al final Dios vio la fidelidad de Abraham y proveyó un cordero para el sacrificio. Amen

Pastor Fidel González